ROMA
Empieza a ser una
costumbre en Trigoria que los cursos empiecen con nuevo entrenador, muchos cambios
en la plantilla y sin billetes para viajar por Europa. Desde que se marchara
Claudio Ranieri (principio de 2011), no hay un técnico que aguante más de una
temporada. Montella (gran error su marcha), Luis Enrique, Zeman y el interino
Andreazzoli han sido tan breves como improductivos. Ahora llega Rudi Garcia
(primer DT francés de la historia del club romano), un técnico que creó un
equipo campeón de la nada, para devolver la regularidad necesaria.
La locura de Zeman
y el tedio de Andreazzoli (infame la final de Coppa ante la Lazio, más por la
actitud del equipo que por el doloroso resultado), provocaron que el equipo no
alcanzara la Europa League y que no se pudieran mantener a los jugadores
referencia. El mejor defensa, Marquinhos, y los dos máximos goleadores, Lamela
y Osvaldo, dejaron a la Loba a cambio de una buena suma de dinero. Sabatini ha
cubierto bien a los dos primeros con Benatia (y un muy prometedor Jedvaj) y
Ljacic, pero ni rastro del nueve. Con Mattia Destro lesionado “sine die”, el
peculiar Marco Borriello es el único “9” operativo.
No es de extrañar
pues que Garcia coloque ahí al mito Totti o Gervinho (que sería el falso 9
más falso de la historia). Delanteros aparte, la Roma será un equipo ofensivo
pero equilibrado, que acumule muchos jugadores arriba, con los laterales de
extremos y con un centro del campo bastante técnico que suma en Strootman una
pieza increíblemente buena. Sin duda, el mejor fichaje. Además, ha llegado
gente con experiencia como De Sanctis, Maicon (las lesiones dictaminarán el
nivel de su rendimiento) y Gervinho que ayudarán a los Pjanic, Castán,
Florenzi y compañía a conseguir el objetivo de volver a Europa. Y si es con
el balón de las estrellas, mejor.
Sergio Fernández Aguado






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