CATANIA
El Catania lleva un
par de años entre los equipos más atractivos del campeonato. El equipo jugó
a las mil maravillas al mando de Montella, que ahora triunfa en Florencia, y
Rolando Maran mejoró su rendimiento igualando el mejor puesto histórico en
Serie A, octavo en la clasificación. Su solidez defensiva, trabajo en
mediocampo y verticalidad y velocidad en ataque volvían locos a sus rivales,
especialmente a los grandes conjuntos italianos.
Sin embargo, en
este mercado estival, la ciudad a pies del Etna ha perdido a sus dos mejores
jugadores, camino de Genova y Ucrania respectavimante. El regista Francesco
Lodi, marcaba los tiempos desde la medular, el criterio en la dirección, el
pase y disparo certero, la precisión. El extremo ‘Papu’ Gómez la
electricidad, el regate, la verticalidad y el gol, lo imprevisible. Ellos ya no
están y el Catania los echará mucho de menos esta temporada. Los sustitutos
no parecen alcanzar, al menos en prospectiva, el nivel de sus antecesores.
El heleno
Tachtsidis todavía es un futbolista poco hecho para competir a gran nivel,
especialmente tras su decepcionante año en Roma, como para tomar el mando de
un equipo que ha disfrutado de un jugador como Lodi, aunque es cierto que el
checo Plasil le podrá echar una mano en la creación. A sus flancos, Izco y
Almirón ponen el músculo en la medular. En ataque llega el muy irregular
Leto, mientras se espera un salto de calidad de Lucas Castro y Barrientos -en
algunos partidos podrían jugar los tres juntos- para hacer olvidar a Gómez y
formar detrás de la referencia goleadora Bergessio. En la zaga, Spolli y
Legrottaglie forman la inamovible pareja de centrales, con el buen fichaje
Monzón, sustituto de Marchese, en la izquierda. Con estos elementos, el
Catania de los argentinos, hasta 13 este año, debe reinventarse para no
sufrir.
Sergio Fernández Aguado






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