INTERNAZIONALE
Peor imposible. La
Armada Nerazzurra de José Mourinho, protagonista del triplete de 2010 ha
pasado en pocas temporadas a un proceso en parábola descendiente que tocó su
fondo el pasado junio. Una gestión deportiva nefasta, con seis entrenadores en
tres años, y una incierta política de fichajes han hundido un proyecto que
parecía invencible, y en esta temporada no habrá mediados de semana europeos
después 14 años. A pesar de las premisas, la entidad de Massimo Moratti se
presenta a esta Serie A finalmente con un proyecto firme.
La llegada de
Walter Mazzarri después cuatro temporadas de éxitos importantes en Nápoles
es sin duda el pilar principal: la necesidad de cuidar el aspecto defensivo del
equipo después de los excesos tácticos de Leonardo y la inexperiencia de
Stramaccioni es un fundamental acierto. La garantía del entrenador se reflejó́
en los fichajes: todos jóvenes de proyección que ya experimentaron las
exigencias tácticas italianas, aunque al final los esfuerzos para buscar a dos
extremos de nivel no dieron éxito. La propuesta será el 3-5-2 “napolitano”
con solidez defensiva, agresividad y rapidéz en las contras que hicieron
famosos a Lavezzi, Cavani y Hamsik. Las dudas principales serán la
competitividad de los rivales, superiores en el papel y las expectativas para
un grupo que no puede permitirse otro fracaso.
La meta no es el
Scudetto, pero clasificarse a las copas europeas es vital. Sería el primer
paso de un proyecto a largo plazo con la posible e histórica llegada del joven
empresario Erick Thohir en la presidencia nerazzurra después la época
Moratti. Los hinchas respondieron con confianza y amor sin condiciones
(!ámala! es el grito que suena en la Curva Nord). Ahora toca a Walter. Por
cierto, lo mejor es que después tocar fondo, sólo queda subir.
Sergio Fernández Aguado






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