GENOA
La nueva temporada
en Marassi comienza un año más con bastantes más dudas que certezas. El
Genoa lleva años merodeando la zona de descenso y la afición está cansada, con
el recuerdo del humillante episodio con los ultras de hace algo más de un año
en Marassi. El presidente Enrico Preziosi tiene sumido al club en una
situación de inestabilidad constante, entre algún que otro turbio asunto
económico, la excesiva compra-venta de jugadores que remodela casi por
completo la plantilla cada seis meses, y su escasa paciencia con los
entrenadores. De hecho, por el banquillo del Grifone han pasado nueve técnicos
en los últimos tres años.
Esta vez la
difícil papeleta del banquillo del Genoa le tocaba a un debutante, novato no
solo en Serie A sino también en un equipo profesional, como es el exfutbolista
Fabio Liverani. Y un mes ha durado apenas la experiencia, puesto que fue
despedido y sustituido por Gasperini. Paciencia se requiere para organizar y
hacer funcionar un plantel que esta temporada presenta hasta 17 caras nuevas.
Tranquilidad que no le sobra precisamente a Preziosi. Los nombres, como suele
ser habitual en este equipo, son de bastante nivel analizados uno por uno.
Gilardino como goleador, Lodi como organizador, el expeditivo Gamberini en
defensa, además de otros jugadores con gran potencial en todas las líneas
como Perin, Vrsaljko, Cofie, Fetfatzidis, Centurión...
Recién llegado,
Gasperini, que vivió su mejor época como técnico en Marassi, querrá confiar
su suerte a una defensa poblada, laterales largos y la inspiración de Lodi y
Gilardino. Pero solo una estabilidad de la que el Genoa ha carecido en los
últimos años podría evitar que el equipo ronde la zona baja durante esta
temporada. Los primeros pasos ya han sido en falso.
Sergio Fernández Aguado






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