LIVORNO
“Nos vamos a Serie
A y el Pisa, en Lega Pro”. Una típica sentencia que se puede escuchar en las
calles de esta ciudad marítima de Toscana; esa Livorno que vive su edad dorada
(jugará Serie A por su sexta vez en los últimos 10 años tras medio siglo en
divisiones inferiores) y sobrevive a la infinita rivaldad futbolística con la
ciudad de la Torre Inclinada. Una ciudad que respira Calcio, con ese gen para
este deporte que genera a grandes entrenadores como Lippi, Allegri, Mazzarri y
a grandes jugadores como Chiellini o al eterno Capitán Lucarelli.
Vuelve el Livorno a
Serie A después una temporada infinita, conquistando los primeros tres puntos
en agosto de 2012 y ganando los playoffs en junio de 2013 tras 46 partidos. Un
ascenso quizás inesperado pero merecido por juego y rendimiento medio.
El historico dueño
Spinelli se presenta con pocos fichajes, sobre todo jóvenes del Inter cedidos,
y va seguramente a buscar renfuerzos en el tramo final del mercato (firmó
Emeghara del Siena), pero positivamente no ha perdido a sus joyas como el
brasileño Paulinho, o los interesantes Dionisi y Siligardi (que sin embargo se
lesionó de gravedad). Sobre todo no ha perdido a la sorpresa de la pasada
temporada: su entrenador Davide Nicola, que conquistó la ciudad en su debut en
Serie B con un juego ofensivo y rápido, utilizando la seña de estos tiempos
italianos, la zaga a tres, dos carrilleros rapidos y una rara variante como el
fantasista, o una versión más cubierta con centrocampo de seis y un delantero
centro.
Será una temporada de sufrimiento en la pasional
grada “cheguevarista” del mítico estadio Armando Picchi con un vestuario joven
y con hambre, pero que desconoce las insidias de Serie A y corre el riesgo de
repetir la pobre experiencia del último Pescara.
Sergio Fernández Aguado






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