CAGLIARI
Cagliari representa
unas de las historias más rocambolescas del fútbol moderno. Desde que la
escuadra rossoblu abandonara el estadio de Santa Elia, el Cagliari se ha
convertido en un equipo nómada, sin sitio definido, y que cada temporada
convierte en un éxito mantener la categoría ante tal desorden. 10 años
consecutivos en Serie A para un orgullo sardo que cada vez pierde más su
identidad. El año pasado comenzó jugando la Copa en Trieste y la Liga en Las
Arenas a puerta cerrada, por no cumplir los requisitos mínimos legales para
albergar espectadores en las gradas. Además, vivió un episodio lamentable en
la visita de la Roma, donde acabaron dándole por perdido el partido por 0-3. Y
acabó la liga, donde esta campaña la han comenzado, en el Nereo Rocco de
Trieste, a más de 800 kms. Y por supuesto, fuera de la isla de Cerdeña. Con
esta situación se antoja complicado mantener el orgullo sardo, y el espíritu
aguerrido y competitivo que siempre ha caracterizado a un conjunto que llegó a
coronar el scudetto en los 70.
Por tanto, el
objetivo pasa por la remodelación de Santa Elia y el aprovechamiento de una de
las mejores canteras de Italia. La controvertida directiva rossoblu ha conseguido
mantener el bloque, a pesar de las suculentas y tentadoras ofertas que hasta
última hora llegaron por jugadores como Astori y Nainggolan. Un bloque, que
sin grandes alardes, consigue salvar la categoría sin sufrimientos. Serio y
correcto en defensa, con oficio en el centro del campo con Conti, polivalencia
y frescura con las llegadas de Nainggolan, y talento y oportunismo en la
delantera con Sau, Pinilla o Ibarbo. El Cagliari pasa la temporada con lo
justo. Del 8 al 12 es su puesto y salvo grandes sorpresas, ahí estarán toda
la temporada.
Sergio Fernández Aguado






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