CHIEVO VERONA
Tras 11 años, el
Chievo no será el único equipo veronés en la Serie A. Paradójicamente, un
modesto club de barrio siempre a la sombra del histórico Hellas Verona ha sido
durante la última década el único representante de la ciudad en la élite
futbolística. El ‘Derby della Scala’ vuelve este año, si bien la enemistad no
es muy enconada entre ambos rivales conciudadanos, ya que apenas se han
enfrentado en diez ocasiones en su historia.
Pero la vuelta de
sus vecinos mayores no va a cambiar la idiosincrasia del Chievo, un equipo muy
curtido que conoce perfectamente sus limitaciones. La permanencia siempre es su
máxima y única meta. Un objetivo que solo han fallado una vez desde su debut
en 2001, precisamente el mismo histórico año que jugaron Champions League,
competición a la que se clasificaron tras las sanciones por Calciopoli.
Habitual en la zona baja de la tabla, el Chievo se encuentra en su salsa en la
siempre temible lucha por evitar el descenso, donde tantas veces cuenta más la
experiencia que el potencial de la plantilla.
Equipo eficiente
como pocos, el Chievo sabe sacar el máximo provecho con los mínimos elementos
y rentabilizar los pocos goles que realiza. Además ha encontrado en Sannino un
técnico que se maneja a la perfección equipos de estas características. Un
equipo correoso en defensa, donde el trabajo coral de medios y atacantes es
indispensable para proteger una zaga bastante limitada. En ataque depende de la
inspiración de Paloschi, Pellissier y Thereau para aprovechar las escasas
oportunidades que se puedan generar desde las bandas y a balón parado.
Conociendo su historial, el trabajo de un bloque donde nadie sobresale será un
año más clave para continuar su periplo por la élite.
Sergio Fernández Aguado






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